Y se hizo una "bola"…de la que salí airosa
Derecho administrativo

Quiero dedicar este post  a mi socio y hermano del alma Paco Segura –socio fundador y esencia de nuestro despacho : ABOGADOS LASARIAS-, del que tanto he aprendido como persona y abogado.

Contaros como anécdota que en las reuniones que mantuvimos juntos para redactar los textos de la que sería nuestra web, él propuso que en la narrativa de la especialidad a la que me dedico -el área de Derecho Administrativo y Contencioso-Administrativo- incorporásemos la frase: "tenemos un notable porcentaje de éxito, en una materia poco acostumbrada al triunfo". He de reconocer aquí y ahora que dicha frase me parecía ciertamente pretenciosa, y que me opuse a la inclusión de la misma; no obstante Paco insistió en que debía recogerse dicha expresión, replicándome con su conocido humor: "mi querida Betsabé, pero si al final siempre lo ganas todo…"

Ahora que desgraciadamente Paco ya no está entre nosotros, quiero compartir con todos vosotros y especialmente con él, el exitoso resultado de un caso que inicié hace ya cuatro años.

En el verano de 2013 me encomendaron recurrir un acuerdo de alteración de valor catastral de una nave en Madrid, al que con base en un acta de inspección catastral le duplicaron el valor a casi dos millones y medio de euros; y ello como consecuencia de unas supuestas modificaciones susceptibles de producir una alteración del valor catastral no declaradas -según la Administración-. Como consecuencia de dicho acta y acuerdo de alteración, se iniciaron contra nuestro cliente varios procedimientos de comprobación limitada por los IBIs y tasas de basura no prescritos (es decir sobre los cuatro años anteriores a 2013); recibiendo por supuesto el correspondiente procedimiento sancionador, por la comisión de una infracción tributaria consistente en no declarar las aludidas alteraciones que -como acabo de contaros- no especificaban en modo alguno en qué habían consistido.

Como era de esperar y temer el recurso de reposición contra el acuerdo de alteración catastral fue desestimado -es bien sabido que este tipo de recursos en vía administrativa son los más inoperantes e ineficaces, aunque en mi opinión es preferible recurrir previamente en reposición, pues ayuda a la preparación del futuro recurso contencioso-administrativo-.

En el arduo devenir frente a la administración, no tuve más remedio que interponer contra la desestimación del recurso de reposición la oportuna reclamación económico administrativa ante el Tribunal Económico Administrativo Regional de Madrid; alegando amén de otros motivos de fondo, simple y llanamente -como estaréis imaginando- la falta de motivación del acta y del acuerdo de alteración, al no concretar los mismos cuáles habían sido las modificaciones no declaradas y que "supuestamente" habían producido alteración del valor catastral. Y es que, al objeto de articular la oportuna defensa, hemos de saber de qué nos defendemos, necesitando la motivación para poder conocer, entender y atacar las razones que conducen a la decisión adoptada y que justifican la actuación administrativa.

A pesar de mis esfuerzos, el paso del tiempo fue complicando el escenario, ya que la ansiada resolución del Tribunal Económico Administrativo Regional se hacía de rogar. Ya sabemos que dicha reclamación no produce efectos suspensivos, y este fatal retraso trajo consigo que con base al valor catastral impugnado se fueran liquidando los IBIs y tasas de basura subsiguientes, lo que requirió de la interposición de nuevos recursos de reposición y reclamaciones económico-administrativas ante el Tribunal Económico Administrativo Municipal. Así, año tras año, por expresa insistencia de mi cliente -y por una querida lucha propia ante Goliat-, llegamos a la vía contencioso-administrativa.

¿En qué se convirtió mi granito de arena? Pues éste creció hasta convertirse en una bola de nueve recursos de reposición, otras tantas reclamaciones económico-administrativas y cuatro recursos contencioso-administrativos…todos ellos pendientes y a la espera de la soñada resolución del Tribunal Económico Administrativo Regional.

Finalmente, el pasado 20 de junio de 2017 (casi cuatro años después) junto a mi querida compañera y socia Esther Mateos, y en presencia del espíritu y alma de nuestro Paco Segura, con quien compartí tantas horas de estudio y conversaciones sobre la estrategia a seguir, recibimos la notificación del Tribunal Económico Administrativo Regional estimando la reclamación por falta de motivación del acta de inspección catastral y del acuerdo de incorporación al catastro.

Confieso que la alegría que me inundó deshizo de un golpe la bola de granitos de arena que se había quedado anclada en la estantería del despacho, saliendo airosa de la contienda con la mayor de las satisfacciones posibles, la creencia de que la justicia llega.

Por eso, si bien quiero que todos reflexionemos sobre la lentitud de los órganos administrativos y judiciales, que nos llevan a situaciones incomprensibles y muchas veces estériles, mi última reflexión gira en torno a la importancia que tiene en Derecho Administrativo el cumplimiento por la Administración de los requisitos de forma y procedimentales.

En mi caso, os aseguro que muchos casos son ganados por dichos motivos.

Así que…ojo! con las formas.

Betsabé Laullón Casares

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